jueves, 19 de abril de 2018

Foco luminoso.


Con mi compañero decidimos grabar un fenómeno lumínico que se nos interpuso en nuestra visita al monasterio los benedictinos. Sentí que aquella luz, controlada de esa manera, proyectaba un ambiente pacifico, que lograba a momentos sacarte de la realidad. Para ese objetivo, siento que está logrado certeramente ya que se trata de un lugar para oraciones, y se necesita un ambiente así para ejecutar rituales como estos.
En cuanto a la ejecución en la grabación de nuestro video, siento que debemos trabajar el angulo por el cual se ubica la cámara, para captar mejor lo que se busca.


Este video me pareció excelente, ya que da cuenta de como el fenómeno lumínico afecta a animales de todo tipo. Pude darme cuenta de que los flamencos buscan mayoritariamente la sombra para sentirse cómodos y poder beber agua.


Y por último este. Que a mi parecer deja ver la importancia que tienen los arboles en los espacios donde la luz solar llega directamente, generando ambientes confortables. También me fije, como pocas veces antes en la silueta que proyectaban estos en el piso, y su maravillosa e indeterminada geometría. Obras de arte naturales.

jueves, 12 de abril de 2018

A casa, a través de umbrales.

Metro de Santiago. Linea 5. 18:37 horas de un 12 de Abril de 2018.

Voy dentro del vagón del metro, sin muchos lujos, como es de costumbre en el transporte publico. El metro se detiene en la estación Barrancas, para luego continuar su marcha hacia la estación Laguna Sur. En el momento en que el tren comienza a avanzar recuerdo que entre esas dos estaciones existe un severo cambio de atmósfera, debido a que las vías pasan de estar en el subterráneo a elevarse y establecer su recorrido varios metros sobre el nivel del pavimento peatonal y automovilístico de la calle. Durante ese lapso de aproximadamente 15 segundos, viene a mi mente el concepto Umbral, que es el término principal con el que trabajaremos nuestra próxima entrega.
Pasar de un lugar con exterior oscuro, inerte y artificial, a quedar "flotando" sobre la inmensa e imponente ciudad, con una potente luz solar traspasando los vidrios y un paisaje de vida cotidiana tomándose las calles, me parece un ejemplo más que adecuado para referirnos al acto de atravesar un umbral.
Fijo mi vista en los materiales que componen el interior del metro (piso, techo, vidrios y pasamanos), y también en los rostros de los pasajeros, que forman un coro de ceños fruncidos. Me doy cuenta que esta instancia no es bien aprovechada desde este punto de vista. Los elementos mencionados están hechos principalmente de materiales reflectantes, lo que me incomodó y saturó la vista. Sentí mi cuerpo mucho más caluroso que en la calle, y levante mi vista para darme cuenta que los vidrios aumentaban vastamente la sensación térmica. 
Me invade la disconformidad. Sin duda, dándole un poco más de importancia a detalles como estos se lograría mejorar un poco la cotidianidad que nos vemos obligados a asimilar. 
El tren avanza desde Monte Tabor a Del Sol, y vuelve la oscuridad a inundar el tren. Nuestra vista.



domingo, 8 de abril de 2018

Sagrado

El viaje hacia el Monasterio Benedictinos fue, para mi, otra prueba clara de que las mejores experiencias van de la mano con el recorrido. De camino hacia nuestro destino, luego de bajar de la micro con varios compañeros, lo que seguía para llegar era caminar aproximadamente unos 20 minutos de subida. Ahí comenzó para mi la reflexión. En aquel día nublado pude sentir como aquella suave y opaca luz de día otoñal generó entre los presentes una atmósfera cálida, tranquila y familiar, que derivó en un trayecto muy agradable, con conversaciones muy interesantes. 
Al llegar al templo me percaté de que este poseía muchas ventanas, lo que lógicamente me llevo a pensar que dentro de ese lugar no se fomentaba demasiado el uso de la energía eléctrica artificial para generar espacios iluminados. Y así fue. Al ingresar me encontré con un ambiente que puedo definir como hostil, frió, apagado, pero no por eso menos pacifico. Me encontré con el silencio, junto con una atmósfera de tranquilidad que provocaba que mis suaves pisadas y la de mis compañeros resonaran amplificadas. Recordé nuestro objetivo en el lugar, y justo en ese momento me percato que sobre mi lado izquierdo había una representación de la virgen Maria, junto al niño Jesús, que a pesar de mi carencia de creencias religiosas me generó un impacto poderoso, a consecuencia de que la luz solar en aquel lugar estaba categóricamente pensada para resaltar aquella imagen.
Me di unas vueltas por el lugar, hasta llegar a un tragaluz ubicado en el techo del lugar, el cual a primera vista parecía no tener un objetivo claro. Sin embargo comprendí que al no existir fuentes artificiales de energía en la entrada y el pasillo de la entrada (ubicada en dirección a una especie de vacío hacia un costado, separado por una muralla de unos 1,5 metros) aquel tragaluz, en combinación con el material del piso y paredes (bastante reflectantes) cumplían a cabalidad esa tarea.
Posterior a eso me dirigí a las bancas que habían en el salón principal frente al altar, y tome asiento. En ese momento mire hacia el púlpito y sentí que el lugar donde me ubicaba era perfecto para descansar mi mente. Mi vista no estaba saturada por luz, pero tampoco debía forzarla para analizar mi alrededor. Entonces recordé el concepto "sagrado" y busqué su definición.

"Que merece un respeto excepcional y no puede ser ofendido

La luz presente, a mi criterio, respetaba mis sentidos y a mi mente de manera excepcional. Saque mi celular para utilizarlo como luxómetro. 141 Lux fueron los indicados para generar en mi una atmósfera sagrada.